DIBUJANDO EL TIEMPO

Julio C. Vázquez

Texto para la exposición Time Maps. Las Paredes del Gran Café. Cáceres

 

 

Según el modelo matemático, devenido de la teoría de la relatividad que Einstein formuló a principios del siglo XX, el espacio y el tiempo son indivisibles, convirtiéndose éste último en la cuarta de las tres dimensiones 'tradicionales'. Sin embargo, los filósofos han discutido y discuten sobre la existencia del tiempo por sí mismo. Casi a la par que Einstein publicaba su teoría de la relatividad, J.M.E. McTaggart escribió 'La irrealidad del Tiempo', afirmando como nuestra percepción del tiempo es una mera ilusión abstracta sin existencia real.

 

Lourdes juega con los conceptos científico y filosófico de la dualidad espacio-tiempo, mediante estos mapas temporales, de tal manera que aúna en sus dibujos ambos elementos como indivisibles, pero previamente subjetivados, sometiendo la existencia del tiempo a este proceso previo.

 

Estos dos vectores estructuran el plano sobre el que la artista representa procesos o estados mentales en los que los trazos se mueven como sinapsis entre neuronas, que conectan pensamientos, emociones o estados de ánimo, casi como una 'radiografía'

de su actividad mental. Para ello Lourdes emplea un proceso creativo a través del dibujo intuitivo, en un desarrollo cercano a la pintura de acción, pero con un resultado mucho más delicado, y que en manos de Freud podría identificarse como la representación del conflicto entre el 'ello' y el 'superyo'.

 

Así, sobre este mapa toma forma una colección de dibujos a través de los cuales, la autora crea todo un cosmos personal, enredando líneas y colores, conformando diferentes 'orografías' como un universo, dentro del cual se articulan diferentes microcosmos sobre los que el observador es invitado a 'pasear' y perderse entre los minuciosos detalles que caracterizan sus obras.

 

De esta manera podemos encontrarnos con entramados de líneas ondulantes que confluyen y se alejan, caprichosas como

las vetas del mármol; elementos individuales que se asocian para crear formas y vacíos; a los que se le suma el color, remitiéndonos a sensaciones puras y abstractas, fríos azules, cálidos rojos, articulando así diferentes relatos, dentro de un mismo

universo creativo.

 

Y al igual que el propio Universo carece de dirección, estos dibujos son multidireccionales, sin someterse a los absolutismos de arriba o abajo, pudiendo obtener multitud de puntos de vista de una misma obra.

 

Todo este proceso viene acompañado de un profundo sentido estético, unido al cuidado de los acabados, tomando especial atención al soporte, de tal manera que el empleo de papeles vegetales de origen oriental redondean cada pieza de esta colección,

en una concepción total de la obra de arte, donde ningunde sus elementos queda desatendido.

 

Por tanto con esta exposición asistimos a la generación de todo un mundo personal y único, de origen subjetivo, pero con aspiración universal, donde lo abstracto de sus formas conecta directamente con el espectador, huyendo de figuras reconocibles

para adentrarnos en un crisol de emociones puras, mediante un ejercicio de empatía con la psique de la artista.